domingo, 30 de septiembre de 2012


Entonces, ¿por qué es que lo amo? Sencillamente porque es masculino, pienso.
En el fondo es bueno, y lo amo por eso, pero podría amarlo aun cuando no lo fuera. Si me golpeara y abusara de mí, seguiría amándolo. Lo sé. Es una cuestión de sexo, pienso.
Es fuerte y apuesto, y lo amo por eso, y lo admiro y estoy orgullosa de él, pero podría amarlo sin esas cualidades. Si fuese simple lo amaría; si estuviese estropeado lo amaría; y trabajaría por él, y sería esclava por él, y rogaría por él, y velaría junto a su cama hasta morir.
Sí, pienso que lo amo simplemente porque es mío y es masculino. No hay otra razón, supongo. Y por eso pienso que es como dije al principio: que esta clase de amor no es el resultado de la razón y de las estadísticas. Sólo llega –nadie sabe de dónde – y no se puede explicar. Y no necesita serlo.

Diarios de Adán y Eva

No hay comentarios:

Publicar un comentario